
El mercado de la vivienda usada continúa encareciéndose en España incluso en un contexto de ligera desaceleración de las compraventas. Según los datos del portal inmobiliario Hogaria.net, el precio medio del metro cuadrado alcanzó en abril los 2.136 euros, frente a los 2.126 euros registrados en marzo, lo que supone una subida mensual del 0,4% y una tasa interanual del 8,2%.
El dato más llamativo no es únicamente el incremento de precios, sino la aparente contradicción que empieza a consolidarse en el mercado: la vivienda sigue subiendo pese a que el volumen de operaciones comienza a moderarse. Tradicionalmente, una caída de las compraventas suele traducirse en menor presión sobre los precios. Sin embargo, el mercado residencial español está mostrando un comportamiento diferente.
La explicación vuelve a encontrarse en el mismo punto: la oferta sigue siendo insuficiente. Aunque parte de la demanda pierde capacidad de compra debido a los tipos de interés, la escasez de vivienda disponible en las zonas con mayor actividad económica mantiene la tensión sobre los precios. En otras palabras, se venden menos viviendas, pero las que salen al mercado continúan encontrando compradores dispuestos a pagar más.
El fuerte incremento de precios también ha disparado el interés por las herramientas de valoración online, especialmente entre propietarios que quieren conocer el precio actualizado de su vivienda en un mercado tan cambiante.
Un mercado donde casi todo sube
La dimensión de esta presión alcista queda reflejada en otro dato significativo: las 50 provincias españolas registraron precios más altos o prácticamente estables durante abril, una señal clara de que el ciclo de crecimiento continúa plenamente activo.
Las provincias más caras para comprar vivienda usada siguen siendo Islas Baleares (4.985 €/m²), Madrid (4.144 €/m²) y Guipúzcoa (4.093 €/m²), seguidas de Málaga (3.956 €/m²) y Barcelona (3.700 €/m²). Son mercados donde confluyen demanda nacional, inversión extranjera, turismo y una oferta muy limitada.
En el extremo opuesto se sitúan Ciudad Real (1.180 €/m²), Palencia (1.219 €/m²), Ourense (1.245 €/m²), León (1.253 €/m²) y Jaén (1.298 €/m²), provincias donde los precios continúan siendo considerablemente más bajos, aunque también con menor dinamismo económico y demográfico.
Las bajadas siguen siendo anecdóticas
Durante abril, las únicas provincias donde descendió el precio fueron Teruel (-0,2%) y Zamora (-0,1%). En cambio, los mayores incrementos se registraron en Islas Baleares (1%), Madrid (0,8%), Guipúzcoa (0,8%), Málaga (0,8%) y Cáceres (0,7%).
En las capitales de provincia la situación es similar. Toledo (1,4%), Badajoz (0,8%), Santa Cruz de Tenerife (0,8%), Palma de Mallorca (0,8%) y Bilbao (0,7%) encabezaron las subidas del mes. Solo Lugo, con una caída del -1,5%, registró un descenso de precios.
La conclusión es evidente: las correcciones continúan siendo puntuales y muy localizadas, mientras que la tendencia general sigue claramente orientada al alza.
Madrid y Barcelona mantienen la presión
Las grandes capitales siguen actuando como motor del mercado.
En Madrid, el precio medio alcanzó los 5.155 €/m², tras subir un 0,6% durante abril. Los distritos de Salamanca, Chamartín, Chamberí y Retiro superan ya los 6.400 €/m², consolidándose como algunos de los mercados más exclusivos del país.
En Barcelona, el precio medio se situó en 4.850 €/m², con un incremento mensual del 0,5%. Distritos como Eixample, Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi y Ciutat Vella continúan por encima de los 6.300 €/m².
También Valencia y Sevilla mantienen una evolución positiva. Valencia alcanza ya los 3.161 €/m², mientras Sevilla se sitúa en 2.892 €/m², confirmando que la presión sobre los precios ya no es un fenómeno exclusivo de Madrid y Barcelona.
Menos compraventas, pero sin alivio para los precios
La paradoja actual del mercado inmobiliario español refleja un cambio importante respecto a otros ciclos. En esta ocasión, el enfriamiento de la actividad no está provocando una corrección significativa porque la oferta sigue siendo demasiado limitada para absorber la demanda acumulada.
Además, los últimos datos confirman una pérdida de dinamismo en las operaciones. En enero de 2026, las compraventas de viviendas registraron una caída del 5% interanual, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), encadenando así varios meses de moderación tras el fuerte crecimiento del año anterior.
Este enfriamiento llega después de un 2025 excepcional, en el que se superaron las 714.000 compraventas, el nivel más alto desde 2007, lo que refuerza la idea de un mercado que pasa de máximos recientes a una fase de ajuste en volumen.
Sin embargo, esta reducción de actividad no está teniendo impacto en los precios. La razón principal sigue siendo la misma: la falta de vivienda disponible en zonas de alta demanda.
Un mercado que no se ajusta al ciclo económico
El contexto internacional añade nuevos factores de incertidumbre. Las tensiones geopolíticas y la evolución de los tipos de interés en Europa influyen en el coste de la financiación hipotecaria, pero también refuerzan el interés por la vivienda como activo de inversión.
El resultado es un mercado que parece haberse desacoplado parcialmente de la economía real: menos operaciones, hipotecas más caras y salarios creciendo moderadamente, pero precios que siguen avanzando cerca del 8% anual.